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Los corazones que hablan desde la memoria

Club de lectura
¿Se puede narrar una biblioteca desde la ternura? Este ejercicio de bibloreporteros propone hacer eso

Por Diana Carolina Yepes, auxiliar Biblioteca Pública Gabriel García Márquez

 

Cada miércoles, a las dos de la tarde, en la Sala de Literatura de la Biblioteca Pública Gabriel García Márquez se reúne un club: el Club del Adulto Mayor. Sus integrantes, almas jóvenes y enamoradas, empiezan a llegar a la biblioteca a la una de la tarde. Es una cita anunciada.

Ansiosos, se acercan al punto de información preguntando si efectivamente el Club se realizará ese día, a la misma hora y en el mismo lugar. Aunque saben que el Club los espera sin falta, prefieren cerciorarse de no llegar tarde a tan anhelado encuentro. Sus rostros dibujan una sonrisa inmensa al recibir un sí como respuesta, pues han esperado ocho días para nuevamente emprender una aventura por el pasado. Ese pasado lleno de alegrías, nostalgias y amores imposibles. 

Escuchar sus historias es viajar y disfrutar de una grata infancia en el campo; a veces, es recordar con cierta nostalgia  los trabajos pesados que se hacían desde pequeños; también es estremecerse por los relatos de las  guerras vividas y anhelar cumplir sus sueños inocentes; es querer revivir aquellas picardías revolucionarias, bailar al son de  sus grupos musicales, es arriesgarse a preparar sus más preciadas recetas de cocina y, porqué no, intentar curar las dolencias con los remedios caseros, esos de agüitas y hierbas. Aunque a veces, también hay espacio para el silencio, ese que representa la tristeza y el recuerdo de los que ya no están.

Verlos reunidos hablando, dibujando, tejiendo y hasta cantando, es entender la historia desde el corazón.
Este texto está inspirado en André Maurois y su frase: “El arte de envejecer es el arte de conservar alguna esperanza.
 

Manifiesto, Plan de Lectura, Escritura y Oralidad

Picnic
En este manifiesto, el Secretario de Cultura, Recreación y Deporte hace un manifiesto sobre el Plan de Lectura

Nicolás Montero Domínguez

Secretario de Cultura, Recreación y Deporte

 

Somos las historias que habitamos, las formas que tenemos de contarlas, de crear nuestra memoria, y las formas que tenemos de escucharlas, de abrir nuestros sentidos para ser otros y comprender mejor la realidad. Somos la posibilidad de encontrarnos en la palabra —ya sea escrita, o narrada, o cantada, o convertida en movimiento— y de transformar la realidad a través de ella. De ahí que leer no es pasar los ojos sobre una página, ni seguir por encima lo que contiene un renglón. Leer es soñar universos posibles, leer es atreverse a construir nuevas sendas de pensamiento, leer es extender la mano para encontrar la mano de los demás y tejer las redes que nos permiten crecer como comunidad, como sociedad, como ciudad. Leer es leer para la vida.

Decimos leer para la vida convencidos de que la lectura es capaz de alimentar la esencia de nuestro existir ciudadano. Leer es habitar realidades distantes y, en ese sentido, hacerlo es aprender la empatía necesaria para construir en compañía del otro, para confiar, para atesorar nuestra diversidad y recordar nuestra semejanza. Leer es adentrarse en preguntas y entonces es también formar la conciencia crítica del presente, tan valiosa al momento de explorar nuevos caminos y nuevas soluciones a antiguos dilemas. Leer es extender la curiosidad, alimentarla, y confiar en que cada vez que esta crece lo hace para adentrarse en posibilidades innovadoras y creativas, lo hace para ayudarnos a descubrir todo nuestro potencial.

En Bogotá, donde todos somos creadores, la lectura es un paso fundamental en el camino al futuro que habitamos. Leer para la vida es pensarse parte de este proyecto común de la ciudad del siglo xxi, es construir, desde la empatía, la conciencia crítica y la curiosidad, los cimientos sobre los cuales podemos escribir la historia de la ciudad que fuimos, de la que somos y de la que queremos ser.

(Puedes descargar y leer el Plan de Lectura, Escritura y Oralidad haciendo clic aquí).

Plan en Red
On

La García Márquez en dos poemas

GGM
Dos auxiliares de esta biblioteca la transforman en poesía

Por Diana Yepes

Memoria

En busca de lo que alguna vez descubrió,

un elefante orienta a su manada

Eso mismo haces tú, con tus historias y palabras resguardadas.

 

 

Por Victoria Guacaneme

Orquídea

Belleza que cautiva por sus múltiples formas,

quién sino tú puede adueñarse de todo aquel

que se detiene a observar tu naturaleza.

 

 

¡Conoce la Biblioteca Pública El Mirador!

El Mirador
La Biblioteca Pública El Mirador es la número 26 de la Red Distrital de Bibliotecas Públicas

El pasado domingo 28 de noviembre, se inauguró en la localidad de Ciudad Bolívar la Biblioteca Pública El Mirador, junto al Museo de la Ciudad Autoconstruida (MCA). Este nuevo espacio de lectura, escritura y oralidad se encuentra ubicado en la calle 71H sur #27-79, al costado derecho de la estación de TransMiCable Mirador del Paraíso.

Compartimos esta galería de fotos contigo para que conozcas un poco de este espacio y de lo que fue su inauguración. 

¡Visita esta biblioteca y pasa la voz!

 

 

Entrevista a un usuario muy particular de la biblioteca

Biblioteca GGM
En esta historia de ficción, un visitante de otra galaxia nos habla de qué le gusta de la biblioteca

Por: Victoria Guacaneme 

La Biblioteca Pública Gabriel García Márquez recibe mensualmente miles de usuarios. Unos visitan la biblioteca por alguna necesidad de conocimiento específica; otros, por participar en la gran cantidad de actividades que ofrece; y algunos, sencillamente, por compartir un rato con sus amigos o familiares alrededor del libro. El caso es que todos y todas han encontrado en la biblioteca un lugar en el que pueden ser y sentirse como en casa.

Este es el caso de Jorge, como llamaremos a este usuario fiel. Él suele decir con entusiasmo “la biblioteca es mi segundo hogar”. Y tiene razón: la visita de martes a domingo, sin falta y pasa allí gran parte del día. Es precisamente por esto que ha decidido contar hoy para Macondo al día parte de su historia, la cual para tu sorpresa no es tan común como pensaríamos:


Hola querido usuario, gracias por acceder a contar tu historia. Cuéntanos un poco de ti: ¿de dónde eres originario? ¿Cómo llegaste a ser el usuario fiel de la biblioteca que eres hoy?


Gracias a ustedes por escuchar a este viejo. Bueno el nombre que escogí para mi es Jorge, así es como los demás usuarios frecuentes me conocen. Tengo ojos verdes, cabello castaño, mido aproximadamente 1.50 metros y ahora ando un poco subidito de peso, ya saben, la pandemia (risas) y últimamente no me han ayudado mucho las deliciosas empanadas que venden en la cafetería. Llevo más o menos 20 años viviendo en Bogotá, bueno para ser más preciso, en el planeta Tierra. Sí como lo escucharon, no soy originario de la Tierra. 


Respondiendo a tu pregunta, de mi hogar natal recuerdo poco. Pero lo que les puedo decir es que nací y crecí en un planeta ubicado en la constelación de Andrómeda, muy parecido a la Tierra, en cuanto a su estructura física, molecular y a sus componentes químicos. En mi planeta también tenemos una organización social parecida, mi familia consta de seis integrantes, de los cuales soy el menor.


¿Cómo viniste a parar en la Tierra?, ¿desde un principio tuviste la intención de visitar nuestro planeta?


Mi llegada a la tierra ocurrió por accidente, pues me dirigía a otra galaxia en busca de nuevos minerales necesarios para una investigación que realizaba. No tenía la más mínima intención de visitar la Vía Láctea, ya que nos han recomendado no hacer pública nuestra existencia a los terrícolas pues consideran que aún les falta mucho para comprender los enigmas del universo. En realidad, lo que ocurrió fue que una ola de energía producida por la explosión de una supernova alcanzó a mi nave e hizo que todos los circuitos fallaran. No tuve más remedio que aterrizar la nave en el planeta habitado más cercano. Al entrar a la atmósfera la nave se desintegró, solo quedó la cápsula del pasajero la cual aterrizó en el fondo del humedal El Tunjo.


Perdí la conciencia y la memoria por alrededor de catorce años terrestres. Por suerte, mi estructura molecular está diseñada para adaptarse a cualquier entorno y mi cerebro es capaz de asimilar una gran cantidad de información de forma rápida. Así, logré salir sin ser visto pues era de noche. Pero la cápsula también se desintegró por protocolo de seguridad. Estaba solo en un planeta del cual no tenía mucha información, por eso decidí hacer lo que cualquier extraterrestre razonable haría para conseguir información del lugar en el que se encuentra y fue ahí donde conocí esta biblioteca.


¿Qué es lo que más te gusta de la biblioteca? ¿Por qué no has decidido volver a tu lugar de origen?
La biblioteca me ha permitido conocer la historia social de la Tierra. Además, me ha ayudado a adaptarme a la forma de vida que manejan en este planeta. Confío más en los recursos que aquí puedo encontrar (tanto físicos como digitales) que en los que hay en otros lugares. Además, me gusta gastarles bromas a los bibliotecarios, como esconder los libros, subir las revistas al tercer piso y, claro, también participó en todas las actividades que pueda en la biblioteca. Y me gusta que me escuchen, porque tengo mucho que decir y eso que me contengo lo más que puedo.


La verdad es que me siento tranquilo en la biblioteca porque puedo, de cierta forma, ser yo mismo sin temor a correr ningún riesgo, con mis, como lo llaman los demás, “teorías locas” sobre el universo (risas), pero puedo hablar porque en la biblioteca cualquier cosa es posible...


...Próximamente la segunda parte de la entrevista a este particular usuario de la biblioteca en su revista Macondo al día
 

Nirza Morales Díaz: la hija del páramo

Nirza Morales
Nirza Morales es la coordinadora de la nueva Biblioteca Pública El Mirador

Nirza nació en Sumapaz, su madre es  maestra y su padre un amante de los libros, que le leía todo el tiempo. Así, ella creció entre el aire frío del páramo, la vegetación verdeamarillenta y entre lecturas que iban signando, sin que ella ni nadie supiera, un destino futuro de estantes con novelas, cuentos, ensayos, poemarios, actividades culturales y trabajo comunitario. 

A los ocho años, Nirza salió del páramo pero el páramo no salió de ella. Leyó, creció, estudió y se graduó como abogada. Al ser adulta, descubrió que su pasión eran los procesos comunitarios y de este modo se embarcó en trabajos que la llevaron al Huila, para trabajar en el programa Desarrollo y Paz; luego, gracias a esta misma pasión, llegó a Belén de los Andaquíes, un municipio del departamento del Caquetá que está en esa zona en el que la Región Andina deja de ser andina y la Región Amazónica deja de ser amazónica: punto de transición, cruce de caminos. 

En 2014 regresó a Sumapaz. La hija de los páramos volvía a ellos, cargada de lecturas de Eduardo Galeano y de Alfredo Molano, con ganas de poner al servicio de su tierra su experiencia en el trabajo comunitario. “A Sumapaz llegó el programa de Lectores Ciudadanos de Biblored. Con otras 13 personas empezamos a promover la lectura en el territorio. Ellos se fueron a trabajar con los niños y me mandaron a trabajar con los abuelos. Cosa que me gocé como nunca en la vida. Muchos de nuestros abuelos no saben leer, pero sí tienen historias para contar”, cuenta. Así, empezó a recolectar los relatos de los adultos mayores en una grabadora, para mantener vivos los relatos de quienes habían visto con sus ojos de siglos la vida del páramo.

Además de esto, el impacto de Nirza también se materializó en una iniciativa que ideó con un grupo de sumacepeños: la creación de la Biblioteca Comunitaria Pablo Neruda. Este proyecto obtuvo un Estímulo de la Secretaría de Cultura, el cual ayudó en cuestiones logísticas a la materialización del espacio.

Luego, en 2017, Nirza llevó su hoja de vida cuando la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte le entregó a la comunidad la Biblioteca Público Escolar de Sumapaz. Iba con la esperanza de ser mediadora, y salió como coordinadora de este espacio.

Durante más de tres años, trabajó por la lectura, la escritura y la oralidad en su páramo querido.

 

***

 

Ahora en 2021, en plena reactivación económica de Bogotá, Nirza vive en la localidad de Ciudad Bolívar. Justo allí queda su nuevo lugar de trabajo, aquel otro hogar al que le dedica tantas horas y energías: la Biblioteca Pública El Mirador, la número 26 de BibloRed y la más reciente en sumarse a sus otras hermanas en la Red. “Este es un reto enorme, porque me dediqué a buscar todo lo que había sobre la localidad: libros, películas, artículos, ensayos. Quería y tenía que conocer bien el territorio para poder trabajar en él”, cuenta.

Desde su labor como coordinadora, quiere ayudar a borrar y a cambiar los estereotipos que existen acerca de Ciudad Bolívar. “Este territorio es más de lo que las personas creen. Yo tengo la oportunidad de conversar con las personas y ellas me cuentan sus historias de vida, sus ganas de salir adelante y de contribuir por el bienestar general”, comenta Nirza. 

El reto no es fácil, pero esta hija del páramo nunca ha desfallecido ante ningún reto. En este espacio, que atenderá a las personas del barrio El Paraíso y aledaños, todas las edades tendrán 
cabida. El objetivo: crear una nueva narrativa sobre qué significa ser habitante de Ciudad Bolívar. Además, para Nirza es muy importante tender puentes hacia las otras bibliotecas de la localidad y centros culturales. No está sola en esto: la Biblioteca Pública El Mirador estará en el complejo del Museo de la Ciudad Autoconstruida (MCA). Dos espacios culturales que transformarán a un sector de la ciudad.
 

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